18/12/16

The Society, adiós al frío


Crónica publicada en JazzTK el 10 de diciembre de 2016



El frío de una noche casi navideña en Valencia quedó combatido por el cálido ambiente que locales como Jimmy Glass desprenden en sus acogedoras sesiones. Chevi Martínez, que ya lleva 25 navidades inundando el Barrio del Carmen con excelente música, eligió sus mejores leños para encender el fuego: Jesús SantandreuAlessandro Cesarini y Kontxi Lorente, bajo el cartel de “The Society”, irradiaron un calor único sobre el público allí presente, tanto por sus interpretaciones como por la actitud mostrada sobre el humilde escenario del garito.
Destacó el exitoso intento de estructurar el concierto en forma de triángulo equilatero: los tres músicos tuvieron el mismo protagonismo. Para lograrlo, Santandreu ⎯ que, por su peso interpretativo y por la figura prominente que suele tener el saxofón en los grupos de jazz, apuntaría como líder de la formación ⎯ participó en los acompañamientos mientras sus compañeros improvisaban. Demostró así su dominio de la armonía, reflejada también en los grandes arreglos que ha firmado en los últimos años. El entendimiento entre Lorente y Cesarini fue magistral. Este último es, desde mi punto de vista, un auténtico ejemplo de soltura y compenetración con su propio instrumento, como si de una extensión más de su cuerpo se tratara. Los colores y articulaciones que brotaron de su contrabajo, casi percutibles, permitieron no echar de menos una batería en esta colosal formación jazzística.

El trío, nacido entre las estrechas paredes del Jimmy Glass, tiene como principal objetivo interpretar de forma personal e íntima conocidos estándares y clásicos del jazz. Así, la noche estuvo marcada por temas como Funk in the deep freeze, de Chet BakerKisses, o una emocionante versión del Aria de la Suite no. 3 de Bach, con la que finalizó la primera parte. El programa estuvo muy bien escogido y organizado: el trío comenzó con jazz suave, que poco a poco fue evolucionando hacia temas más movidos y arriesgados, donde los rápidos dedos de Lorente o las multifónicas ensoñaciones de Santandreu volaron cómodamente.


La armonía, que creó un ambiente de notable embriaguez musical, acabó haciendo brotar risas entre los propios músicos y el público más cercano. Las bromas durante los solos, silbidos, sonrisas e interacción directa con los allí presentes denotó la innegable conexión no solo musical entre estos tres brillantes músicos. “Me siento muy bien tocando con mis amigos”, señaló Cesarini, tras agradecer a sus compañeros y al público la formidable noche vivida entre acordes. Ya nadie se acordaba del frío.

1 comentario:

  1. Cuando se unen dos pasiones(música y periodismo), he aqui el resultado.
    Albert.

    ResponderEliminar