26/11/16

Corona de retuits y pésame tuitero

La vida nos ha regalado, en una semana negra de descuentos en ataúdes, la defunción de dos seres humanos tan diferentes como parecidos en una única cosa: sus muertes fueron deseadas en la epístola a los tres monarcas beduinos, y posteriormente celebradas cual liberación del pueblo, tras largos años de esclavitud y construcción de pirámides a base de latigazos. Rita y Fidel se han ido, como el nivel moral, ya inapreciable, de los susodichos profetas y bufones que corretean por el reino tuitero, del bajo y pestilente medievo que, por mucho que pasen los años, siempre habita entre nosotros de alguna forma.




La clase tuitera, que, todo haya que decirlo, va más allá de la red de 140 caracteres, es una fauna que destaca por su ignorancia, principalmente. Pocos aforismos, sentencias, frases célebres o fórmulas cuánticas nacerán del pío-pío del añil jilguero. La oportunidad de abrir una ventana a la posteridad y sincerarse hacia el océano eterno de manifestaciones personales es un lujo, un poder para el que no hemos sido educados. La ética, la ley o la ortografía no existen en ese infinito universo. Habrá, por tanto, que añadir estas cualidades, adjuntarlas motu proprio a la hora de tuitear. Esta semana, muchos han demostrado haberse dejado en casa la cantimplora del respeto, el mapa de la igualdad de género o la brújula de la prudencia. En una selva común, esas que afloran bajo el ecuador de nuestro planeta, morirían en cuestión de horas, quizá días. Aquí, en la realidad paralela, se les cuelga medallas y méritos. O retuits.

Jordi Évole, hace años, cuando era más conocido por sus altercados folloneros que por su papel mesiánico como marinero en el Mediterráneo, visitó el Valle de los Caídos con su equipo. Tras una entrañable ofrenda en la tumba de Franco (tres flores: una roja, otra amarilla y otra morada), ironizó con el responsable del lugar la posibilidad de enterrar al comandante cubano, cuando muriese, entre Primo de Rivera y Francisco Franco, y así crear "un balneario de dictadores, un 3x1". Hoy se plantea, vía Twitter, si el colmo de un comunista es morir durante el Black Friday.

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