6/8/16

Susto o muerte

La nueva política es fascinante. En un mundo posmoderno y comercial, donde somos arrastrados y empujados en masa todos hacia la misma cultura pop, industrial y de laboratorio, preparada para que la consumamos sin digestión ni saboreo alguno, la política ofrece todo lo contrario: un abanico de partidos más amplio que nunca. La complejidad que ha alcanzado la política en nuestro país permite afirmar con rotundidad que existe una ideología por cada votante, materializada cada una en su respectivo partido, que se adapta a los gustos de su confiante y difiere de sus partidos-vecino por diferencias casi milimétricas. En este nuevo escenario, la anarquía no encuentra su espacio, y el electorado nunca se ha sentido tan representado.

El problema llega cuando esta diversidad y roce de opiniones e ideas se produce dentro de un partido. La política vista desde dentro es diferente: aquel que piense diferente se equivoca. ¿Y si es de tu propio partido? También.





El ligero entendimiento entre PP y Ciudadanos ha dejado en evidencia el anquilosamiento y división interna del Partido Socialista. Este principio de cooperación, que desde el PSOE se considera una andadura de “las derechas” (como si nos encontráramos en el 36), dice más del partido que no sabe qué rol escoger, que del esfuerzo por sacar a España de esta situación de los dos partidos que han comenzado las negociaciones (eso sí, con la nariz tapada).

Decía que el PSOE no sabe qué rol escoger en esta función teatral. Parecía que el partido del “Sí por el cambio” se aferraría en un sólido “no” a la posibilidad de abstenerse ante un gobierno. Pero lo que comenzó siendo una fisura entre Susana Díaz y Pedro Sánchez acerca de su posicionamiento sobre qué actitud adoptar en los pactos se ha convertido en una profunda grieta, por la que el partido de la rosa y el puño puede acabar desangrándose. ¿Hacia dónde escoran los principales cargos socialistas?

Si PP consigue el “sí” de Ciudadanos, hacia la abstención. Es el caso de la mayoría de barones y alta cúpula del partido. Desde Felipe González hasta Susana Díaz, pasando por grandes presidentes de autonomía como son Fernández Vara, García-Page, Javier Lambán o incluso Ximo Puig (curiosamente, todos apoyados por Podemos para alcanzar su puesto). Actualmente apoyan el “no” de Sánchez, pero exigen al líder que sepa reaccionar ante una situación de desbloqueo por parte de C’s (es decir, que sepa virar el rumbo hacia una abstención).
Esta opción también forma parte de la estrategia persuasiva del PP para lograr apoyos. Pablo Casado instó a los barones a que presionaran a Sánchez en el Comité Federal, ya que el Secretario General cumple órdenes de la ejecutiva del partido.

En un segundo grupo hallamos a aquellos que, convencidos del “no”, optarían por buscar una mayoría alternativa en el caso de que el PP no lo lograra junto con C’s. Para ello, PSOE debería conseguir apoyos (o abstenciones) en los partidos catalanes, o incluso Podemos. Se cree que Sánchez ha descartado totalmente esta opción, pese al apoyo de líderes como Iceta, Armengol (Baleares), Tudanca (Castilla y León) o Cancela (Galicia).

La última postura corresponde a aquellos que están convencidos del “no” por encima de todo, pase lo que pase, pero no aclaran qué ocurrirá “el día después” (si afrontarán unas terceras elecciones o buscarán apoyos para una mayoría alternativa). En todo caso, descartan la abstención. En este grupo figura, de momento, el propio Pedro Sánchez, un convencidísimo Antonio Hernando, César Luena, y diversos secretarios autonómicos, como Hernández (Madrid), Mendia (País Vasco), Chivite (Navarra), González Tovar (Murcia) o Díaz Tezanos (Cantabria). Muchos de estos no se han pronunciado sobre el futuro, más allá del “no”.




Ocurra lo que ocurra, el PSOE debe afrontar la que va a ser su legislatura más complicada en más de un siglo de historia.Y la decisión que tome ahora Sánchez puede ser crucial para entender el futuro de un partido que está en estos momentos, y por mucho que lo niegue Hernando, totalmente dividido. El llamamiento reciente del expresidente Zapatero a un diálogo interno pone de manifiesto el descontento de la ejecutiva con su actual secretario general. 
El principal objetivo de un hipotético “nuevo PSOE” sería volver a situarse como la gran potencia de izquierdas de nuestro país, ya que, tanto el “no” como el desenlace de unas terceras elecciones, hundiría definitivamente al partido frente a Podemos. La abstención, por su parte, además de facilitar el gobierno de “las derechas”, también ayudaría al posicionamiento del partido morado como principal fuerza en la oposición. Susto o muerte.

Javier Lambán, actual presidente de Aragón, solucionó hace unos días las insinuaciones y especulaciones de una forma muy simple y sutil. “Sigamos deshojando”. 
Lleven cuidado, que a la rosa se le están acabando los pétalos.


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