21/7/16

La Libertad tiene rostro de mujer

Las historias anónimas no tienen efecto sobre nosotros. Las generalizaciones, con sustantivos comunes y abstractos, nos parecen lejanos cuentos soporíferos, con tópicas y típicas moralejas, que rara vez penetran y perduran en el subconsciente del receptor. Nuestra memoria flash tiende a olvidar todo aquello que no pueda relacionar con alguien, algo o un dónde concreto. Por eso, etiquetar con nombre, apellidos y rostro a esta historia puede hacer que perviva unos segundos más en nuestras cabezas, antes de que demos la vuelta entera a la pecera y lo olvidemos todo de nuevo.

Se llamaba Qandeel Baloch, y el viernes pasado fue estrangulada. En su casa paterna. Por su hermano. Por deshonor.






Era conocida como la Kim Kardashian pakistaní. Sus más de 750.000 seguidores en Facebook lo corroboran. Sus publicaciones, las de cualquier modelo: exuberantes peinados, detallados rasgos maquillados, posiciones imposibles y combinaciones de ropa solo al alcance de alguien que pueda lucir un esbelto contorno. 

Además de esto, Baloch era conocida por sus constantes enfrentamientos y su lucha contra la desigualdad de género en países como Pakistán o India. Su deseo de conseguir las mismas libertades y derechos que los hombres, sumado a sus publicaciones en la red, la convirtieron en el punto de mira del sector más radical y conservador de su sociedad, que la perseguía de forma casi inquisitorial bajo la acusación de la provocación y la conducta intolerable.

De esta forma, el hermano de la modelo encontró motivos suficientes para acabar con la vida de la joven de 25 años, y así, devolver la honra a la familia. Ningún tipo de arrepentimiento, lo haría tantas veces como hiciese falta. Una vez más, algo no funciona en una sociedad o cultura donde al infiel se le elimina en vez de perdonarlo, o simplemente aceptarlo. Ya no es una cuestión de derechos humanos (que, obviamente, no han llegado ni hacen amago de aparecer por el horizonte de estas tierras). Valdría la pena reflexionar sobre si es una cuestión de humanismo, o de simple humanidad.

Caín mató a Abel por envidia. Al fin y al cabo, la envidia es miedo. Miedo por complejo de inferioridad. Inferioridad que sentía aquel hombre al ver como su hermana, mujer, podría llegar a estar al mismo nivel que él, o incluso ser más, llegar más lejos. Tan lejos como llegó Luther King, Malcom X o el padre Salvador Romero. Todos llegaron tan lejos que murieron por el miedo de otros. La historia es cíclica, todo ya ha ocurrido antes. Qandeel es Abel.

La historia es cíclica, decía. Corría el año 195 a.C. cuando el censor Catón el Viejo aseguraba que "Tan pronto como hayan empezado a ser iguales, serán superiores" (Extemplo simul pares esse coeperint, superiores erunt), refiriéndose a las mujeres y su deseo de vestir ropa de colores, llevar joyas o montar en carro (restricciones recogidas en la Ley Oppia). Obviamente, si hubiera podido, el viejo Catón también hubiese prohibido las provocaciones en Instagram, y, si las mujeres se hubieran organizado de otra forma, le podrían haber montado un escrache tipo Femen en la puerta de su villa hispánica. La sociedad ha progresado, aunque solo en determinados lugares.

262 mujeres han sido asesinadas en esta región en lo que llevamos de año por cuestiones de deshonor. Comenta el diario Dawn (publicación anglófona más leída de la zona) que este crimen concreto puede convertirse en el punto de inflexión ante tal oleada de salvajismo y animalismo injustificado. La reciente ganadora de un Oscar, Sharmeen Obaid, con su documental A Girl in the River: The Price of Forgiveness, parece que también puede ayudar a despertar conciencias. A dar voz a quien ya no puede gritar. A acercar un poco más esta brutalidad medieval a Occidente. 
Y digo más porque, para lo que interesa, el modelo occidental sí que vale la pena. Habría que ver si aquellos que devuelven el honor a sus casas de forma heroica y orgullosa, pero con las manos ensangrentadas, no sueñan con tener la camiseta del Barça, el coche de Floyd Mayweather o, mira por dónde, despertar junto a la Kardashian norteamericana.







No hay comentarios:

Publicar un comentario