16/2/16

Julito El Morado




Pablo Iglesias confirmó, el pasado miércoles 4 de noviembre, el fichaje por Podemos del general Julio Rodríguez para su lista al Congreso de los Diputados, de cara a las próximas elecciones generales del 20 de diciembre.
Pablo Iglesias quería “dar una sorpresa” acerca de su equipo, y lo ha conseguido. Rodríguez fue, durante la segunda legislatura de Zapatero, Jefe de Estado Mayor de Defensa (Jemad), y desde hace muchos años, es una de las caras más visibles del ejército español. En diferentes actos se mostró muy afín y cercano no solo al expresidente, sino también a los exministros Rubalcaba y Chacón.


Rodríguez nació hace 67 años en un pequeño pueblo de Ourense, aunque, como él mismo afirma, “soy de muchos lugares”. Hijo de aviador del Ejército Nacional durante la Guerra Civil, se crio en una casa con valores puramente franquistas. Entró en el Ejército en 1969, a través de la Academia General del Aire, y al poco tiempo, ya estaba a los mandos de un F-5. Fue seleccionado para la prodigiosa Ala 21, de donde han salido grandes tenientes generales. Durante estos primeros años estuvo destinado en Morón de la Frontera (Sevilla), y participó en diversas acciones en el Sáhara, a raíz de la conocida Marcha Verde (1974-1975). Un excompañero suyo de Morón revela en declaraciones a El Mundo que no recuerda que Rodríguez llegara a entrar en combate en este conflicto, en el que solo participaron aviones tipo Saeta y T-6, mientras que él pilotaba un F-5.

Se cree que sus estancias en Francia, debido a entrenamientos con Mirage, serán las que influyan y aporten al General ideas progresistas y contrarias a los valores fundamentales del Ejército. Muestra afinidad al grupo militar clandestino Unión Militar Democrática (UMD), al cual no se alistó. 
En los años 80, Julito El Rojo (así es como empezó a conocérsele en el mundo militar) asciende a Capitán y es destinado al Ala 11, en la base aérea de Manises.Ya como Jemad, recibe la orden desde el Ministerio de Defensa de organizar la replegada de las tropas de Irak. Es el encargado, además, del sistema de telecomunicaciones, información y armamento del propio Ministerio. Ha presidido proyectos, como General de Vuelo, para la OTAN, y fue el máximo responsable militar durante el conflicto con el pesquero Alakrana, secuestrado por piratas somalíes en 2009. Según se cuenta en diversos medios, un helicóptero de las Fuerzas Armadas tuvo, durante varios minutos, la opción de tiro contra los terroristasbafricanos, y fue Rodríguez quien ordenó, al no recibir respuesta del Gobierno, no abrir fuego.

El fichaje de Julio Rodríguez por Podemos ha sido una bomba mediática. Se especula que el militar, debido a su cercanía y buena relación con la cúpula del anterior gobierno socialista, podría afiliarse al PSOE cuando se retirara del cargo, pero el deseo de Pedro Sánchez de rodearse de una plantilla joven, y la incorporación de la polémica excomandante Zaida Cantera (quien denunció al Ejército por acoso sexual y laboral), han sido causas que le han hecho desestimar esta opción. Además, su segunda y actual mujer (Paqui Sánchez, 21 años menor que él), cumple un importante papel en Somos Majadahonda, marca local del partido “podemita”, lo que le podría haber influido en su cambio ideológico.

El Gobierno suspendió, el pasado viernes 6 de noviembre, al ya exJemad por “falta de idoneidad y pérdida de confianza”, tal y como anunció la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. La destitución se produjo cuando, tras salir la noticia de la presentación de Rodríguez como número dos en Zaragoza por Podemos, este realizó unas declaraciones acerca de la independencia catalana, muy próximas a los ideales del partido, que acepta el derecho a decidir. Al hacer estas declaraciones, el militar incumplió el deber de neutralidad política exigido a su puesto.
Por tanto, el Gobierno respeta la decisión de Rodríguez, pero le acusa de deshonor al incumplir esta norma y posicionarse ideológicamente, sin antes haber dejado su puesto.

Ahora, Julio, que ya no pertenece a ningún rango activo del Ejército y quiere que se le reconozca así, simplemente como Julio, tiene trabajo por delante. Pablo Iglesias le dijo: “Julio, ahora tienes algo que hacer”. Un hombre de 67 años, con más de 3000 horas en cabina, y condecorado con cuatro estrellas (solo una menos que el Rey), tiene, por fin, la oportunidad de hacer algo por su país. Qué ironía.

Como decía, Julio Rodríguez va a estar muy ocupado de aquí al 20 de diciembre. Para empezar, tendrá que ganarse, como todo político, la confianza del votante. El votante de Podemos supongo que buscará, como la mayoría de votantes, sinceridad y claridad por parte de sus representantes. El señor Rodríguez no ha sido, para nada, claro ni sincero al ocultar durante tanto tiempo su línea ideológica. Y digo ocultar porque alguien que defienda los principios del partido morado no puede ser el máximo representante del Ejército en nuestro país.

El hombre que prometió (solo jura quien es creyente) ser fiel a su bandera y a su Rey, ahora se identifica con quien retira las banderas de los ayuntamientos y los bustos de las salas de plenos. Quien fue elevado por méritos, experiencia y trayectoria, en menos de una semana se ha unido al partido que se ríe de la Guardia Civil (como hizo “Kichi”, alcalde de Cádiz). Quien fuera condecorado con las cruces de la Orden de San Hermenegildo y del Mérito Aeronáutico, tiene como nuevos camaradas a los compañeros del gobierno navarro, que se ríen de las víctimas de ETA.

Ahora, Julito El Rojo, después de haber recibido la confianza de la OTAN, comparte la ideología que admira a Venezuela, donde el ejército extorsiona a quien piensa diferente. Es considerado por los directores de los museos militares de España como un auténtico “talibán”, que ha borrado cualquier rastro del franquismo en toda pieza expuesta, que solo trata de mostrar un momento determinado de la historia de nuestro país. Qué curioso es pensar que el ultrafranquismo que mamó en su casa fue lo que le permitió ascender y colocarse tan bien durante sus primeros años como militar. Qué curioso e incoherente.

Rodríguez, que durante 46 años ha vestido la bandera española y la ha hecho volar por todo el mundo, se acaba de unir al partido morado, que promueve la incorporación de ese mismo color a la enseña, y todo lo que ello conlleva.

Quizá como político, José Julio Rodríguez Fernández consiga destacar (como ya lo hizo en su día otro exmilitar, Gutiérrez Mellado) y corregir y desmentir su falta de claridad y coherencia, que como militar no ha conseguido. Lo que probablemente no recupere nunca, como bien le escribe el Capitán de Infantería José María Martín Corrochano en su carta publicada en Okdiario,  es el honor. “Cuando se pierde, ya no se recupera”.

1 comentario:

  1. El caso del exjefe del Estado Mayor se une al grupo de conversos ideológicos que, desde la transición, han aparecido esporádicamente en el panorama político nacional, normalmente desde la izquierda a la derecha, aunque también ha habido algún campanazo,como el de Jorge Vestrynge, que de cachorro conservador pasó a radical izquierdista.
    Rodríguez no es culpable de evolucionar ideológicamente (allá cada cual), aunque lo que sí puede achacársele es la inoportunidad. Cierto es que no puede "significarse" (como se decía antaño) políticamente mientras detenta un cargo militar de esa importancia y también comprensible su rápida depuración por parte del gobierno. Aun así, habida cuenta que el fichaje de Podemos tenía como finalidad ganar cierto prestigio y demostrar que eran capaces de incorporar personas competentes en tareas ejecutivas o de gestión en ámbitos complejos, se puede considerar que Rodríguez, más que comulgar con todo el ideario del partido de Iglesias, debía aportar una perspectiva más moderada.
    Quizás haya sido torpe, pero es pronto para certificar su incoherencia.

    Manuel.

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