18/2/16

"Intemperie". Valoración

"Intemperie" es, bajo mi punto de vista, una novela iniciática. A través de ella, el protagonista emprende un camino que le supondrá un crecimiento personal, y el abandono definitivo de la infancia, para incorporarse a la vida adulta. Es este camino un viaje de educación y formación de la mano del cabrero, quien, parco en palabras, con su gesto y hechos, no solo le legará conocimientos sobre el pastoreo y costumbres rurales, con los cuales sobrevivir, sino valores trascendentales como la amistad, respeto a la muerte, existencia de Dios...




Es también un relato épico, una gran hazaña la que emprende el niño, y la cual se nos muestra casi de manera cinematográfica, como si de un western se tratara, aunque cargada de simbolismo, ya que la violencia contenida y toda la información no dicha y sugerida es la que nos atrapa. Lo que nos atrae son sus silencios y todo lo que no se nos cuenta, pero vamos intuyendo.

Hasta la página 95 "no pasa nada", sin embargo, creo que en este relato, no demasiado largo, estas primera hojas son utilizadas por el autor para preparar y situar al lector en un medio y ambiente que desconoce: el rural. De ahí sus sucesivas y profundas descripciones de lugares y costumbres, que vienen aderezadas con un repertorio léxico inabarcable y desconocido para el lector de hoy en día (aperos de labranza, arcaísmos... ). Así, vemos aparecer términos que posiblemente en la actualidad estén en desuso: Albardón, mandil, aguaderas, destrabarlo, azuela. Aunque el lenguaje sea austero y sobrio, sobre todo en los diálogos, vemos que es rico y prolífico en las descripciones, lo que hace que la obra, además de ser una oda al paisaje y al mundo rural, lo sea también a la palabra.
Ello hace que la obra esté dotada de un gran lirismo, y que, muy especialmente en las descripciones, roce la prosa poética.

Es imposible no ver la novela como un cuento, o mejor dicho, como una parábola llena de metáforas. A medida que vamos leyendo, van viniendo a la mente del lector recuerdos cristianos y pasajes bíblicos. Es difícil no pensar en la travesía del desierto para alcanzar la vida, o la figura del Buen Pastor o de Moisés, a la vez que vamos conociendo al cabrero y su misión de guía. 
También nos acordamos de Lázaro y su instinto de supervivencia, al lado de diferentes amos y situaciones, o del joven Daniel, protagonista de "El camino", obra de Miguel Delibes, y que tanto nos recuerda a "Intemperie". En todos ellos advertimos la búsqueda de la dignidad humana, entre un mundo seco por la naturaleza, y a la vez, podrido y miserable por el abuso de poder del hombre. La sequía no es sino la pérdida de valores y de humanidad que ha cambiado el paisaje en el que algún día llovió, y en el que vuelve a llover al final de la historia. El agua limpia, purifica y "vivifica" una vida, que de nuevo parece ser bendecida por Dios.

La lluvia empapa al muchacho al lector, de esperanza y optimismo, a pesar de todo.

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